Robo de identidad

Roberto es una persona común y corriente, trabaja duro y honradamente para sostener dignamente a su familia. Usa su sueldo como lo considera correcto, satisfaciendo las necesidades básicas de los suyos, algunos lujos de cuando en cuando, y cumpliendo puntualmente sus compromisos monetarios adquiridos. Su vida es tranquila sin problemas.

Un día le llega un requerimiento de falta de pago por varias mensualidades del crédito de un auto que él no adquirió. Preocupado por el incidente, investiga a fondo la causa del requerimiento: según la institución bancaria, él contrató el crédito automotriz y ya está en mora.

Cuál es su sorpresa cuando, al profundizar en su investigación en Buró de crédito, se entera que además de ese auto que él no compró, tiene registrados 3 créditos más otorgados por varios bancos y una Sofom, utilizados casi al 100%, de los cuales él ni idea tenía de su existencia.

La razón: suplantaron su identidad.

El robo de identidad es un grave problema que se ha incrementado alarmantemente a nivel mundial, y por supuesto, también en México. Según la Condusef, en 2007 se registraron 947 quejas por este motivo, y a finales de 2015 se registraron más de 9,000.

Lo que se hacía antes era alterar un pasaporte o un estado de cuenta, obtener una licencia de manejo o una IFE apócrifas con datos “a la medida”, hurgando en la basura estados de cuenta, etc.; era la forma “tradicional” y más complicada. Ahora con la digitalización de documentos y datos personales, hackeo de computadoras o dispositivos móviles para obtener claves y credenciales confidenciales para realizar transferencias bancarias y compras en línea, correo electrónico Spam y otras tantas herramientas obtenidas por los delincuentes, han incrementado notablemente este tipo de delitos.

Estas operaciones fraudulentas afectan tanto a usuarios del Sistema Financiero Nacional, como a las mismas instituciones financieras y microfinancieras. Gran parte de la responsabilidad la tiene el usuario, pero también las instituciones juegan un rol muy importante en estos ilícitos al no establecer políticas estrictas a sus empleados para cumplir cabalmente con los procedimientos para otorgar créditos (verificación física del individuo, validación de documentos, etc.).

La afectación económica es para el usuario cuando su reclamación se determina improcedente y tiene que liquidar el adeudo; pero también la institución cuando se falla a favor del usuario, y tiene que absorber dicho adeudo.

Se ha trabajado mucho para erradicar estos actos, pero la delincuencia siempre toma la delantera al usuario e instituciones, gracias al mal uso de la tecnología e ingenio de estos individuos.

El INE, por ejemplo, está buscando soluciones para blindar el uso de la credencial para votar, adicionales a las ya establecidas, tales como la implementación del reconocimiento y autenticación de la persona por medio de la huella digital, convenios con instituciones públicas y privadas para el uso de datos bajo resguardo del Registro Federal de Electores (RFE), validación en línea de la autenticidad de la credencial, etc.

Algunas recomendaciones:

No ingreses nombres de usuario y contraseñas en sitios desconocidos.
Evita compartir información financiera.
Utiliza sólo páginas electrónicas que cuenten con certificados de seguridad.
En caso de extravío de documentos personales presenta una denuncia ante la autoridad correspondiente.
Evita proporcionar datos personales a encuestadores vía telefónica.
Revisa periódicamente tus estados de cuenta para detectar a tiempo cualquier operación irregular.

¿Cómo te pueden robar tu identidad?

Si no tomas las debidas precauciones al realizar compras, pagos de servicios, de impuestos o transacciones bancarias vía internet.
Robo de teléfonos celulares.
Si proporcionas demasiada información a través de redes sociales.
En estados de cuenta o documentos personales que tiras sin precaución a la basura. Solicita en medida de lo posible que los estados de cuenta sean enviados a tu correo electrónico y lugar de tu domicilio.
Robo de correspondencia.
Robo de carteras o bolsos con tarjetas de crédito e identificaciones.

¿Qué hacer en caso de robo de identidad?

Contacta a tu Institución Financiera para solicitar la cancelación de tus tarjetas y la emisión de una “alerta de fraude”.
Cambia las contraseñas o bloquea las cuentas que pudieran estar comprometidas.
Algunas de las entidades que te pueden apoyar son: Condusef, PROFECO y la Policía Federal.

Fuente: Condusef



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