Cambio en la Junta de gobierno de Banxico

Banco de México (Banxico) es un organismo constitucional autónomo, en el que los cinco integrantes de la Junta de Gobierno están ahí para velar por el compromiso del banco central, con su mandato prioritario dirigido a la estabilidad de precios, es decir, al combate inflacionario.

Aunque repetidamente dice respetar la autonomía de Banxico, AMLO no pierde la oportunidad de dar un ‘recargón’ a los responsables de la política monetaria para que también actúen a favor del crecimiento económico.

El 31 de diciembre concluyó el periodo de casi cuatro años para el que fue nombrado Gerardo Esquivel como subgobernador y miembro de la Junta de Gobierno, quien ya no fue designado por el presidente López Obrador para un segundo periodo, pero ahora por ocho años, aun cumpliendo los requisitos.

Para cubrir esa vacante, la Secretaría de Hacienda informó que presentó al Senado de la República la candidatura de Omar Mejía Castelazo para la Junta de Gobierno de Banxico.

En un comunicado donde describe los muy diversos cargos que ha ocupado Mejía en el gobierno federal y en el de la Ciudad de México, así como en el banco central, donde desde 2019 “funge como asesor de la Junta de Gobierno”, Hacienda defiende que el joven economista es un candidato apto para la posición.

De acuerdo con información de Banxico, más que asesor de la Junta de Gobierno, desde marzo de 2021 Mejía es investigador técnico adscrito al área a cargo de la subgobernadora Galia Borja, con quien en mayo de 2022 publicó un artículo sobre el régimen de objetivos de inflación en el contexto de la pandemia.

De hecho, en la misma ficha curricular, Mejía Castelazo señaló a esa institución que hasta el 28 de febrero de 2021 concluyó el cargo de Subtesorero de Operaciones. Sin embargo, esta posición la desempeñó en la Tesorería de la Federación adscrita a Hacienda, como lo constata la declaración patrimonial de conclusión de encargo que Mejía presentó ante la Función Pública.

El 5 de mayo de 2020, Mejía Castelazo acompañó al director del IMSS, Zoé Robledo, en una conferencia de prensa en la que se reportaron avances del programa de créditos solidarios a pequeños empresarios y lo volvió a acompañar en otra sobre el programa de créditos a la palabra. De igual modo, el 8 de julio del mismo año acompañó a la secretaria de Economía en un informe sobre los créditos concedidos a través del Censo de Bienestar.

En la declaración patrimonial referida, el funcionario también expone que finalizó su licenciatura en la UNAM obteniendo el título profesional correspondiente el 28 de mayo de 2018, es decir 14 años después de haber concluido sus estudios. Y en efecto, según la ficha curricular en el acervo digital de la biblioteca central de la UNAM, Mejía Castelazo presentó en 2017 la tesina con el trabajo “Análisis del desempeño de la gestión de la deuda pública del Distrito Federal durante el periodo 2006-2012: estudio de caso” bajo la tutela del asesor Mario Alberto Morales Sánchez.

Así lo confirma la carátula del documento en la cual se especifica que la tesina fue presentada en Ciudad Universitaria en 2017. Sin embargo, llama la atención que, según la Plataforma Nacional de Transparencia del INAI, en los datos curriculares presentados por Mejía Castelazo entre 2015 y 2017 y reportados por la Oficina de Transparencia de la Secretaría de Finanzas de la Ciudad de México señaló que contaba como nivel máximo de estudios una “licenciatura” en el área genérica de economía, es decir, antes de contar con el título y la cédula profesionales que acreditaran dichos estudios.

Por lo que hace a la mención de Hacienda de que Mejía tiene una especialización en temas monetarios y financieros, no hay registro alguno de que se haya obtenido mediante algún estudio de posgrado como puede ser un diplomado, una maestría o algún curso especializado.

Sobre el historial de Omar Mejía en la Secretaría de Finanzas de la Ciudad de México, en tiempos de Miguel Ángel Mancera, se habrá de ahondar más, pues algunos de sus entonces compañeros tienen muy malas referencias de su desempeño y de sus relaciones.

Lo primero que llama la atención es que sea Hacienda la que ‘proponga’ la candidatura de Mejía y que no haya sido designado directamente por el presidente de la República, como lo señalan la Constitución y la Ley de Banxico.

Lo que también salta a la vista es que el gobierno sorprendió con la designación inesperada de Omar Mejía, quien rompió las ‘quinielas’ de los analistas de mercados porque nunca estuvo entre los más mencionados para ocupar la vacante.

En el nombramiento de Mejía no hay nada que sugiera una intención del Ejecutivo de interferir en la autonomía de Banxico, ni hay razones para dudar del perfil técnico y menos de la independencia de criterio de este economista.

Lo que sí puede haber, de ser ratificado, es un cambio en el equilibrio y balance de fuerzas respecto a las decisiones de política monetaria en 2023, en que está cerca el fin del ciclo alcista de la tasa de referencia para hacer frente a las presiones inflacionarias. Si bien Banxico es un organismo colegiado en cuya Junta de Gobierno cada uno de los cinco integrantes vota en función de su criterio, se perfila un bloque mayoritario de tres votos con Rodríguez, Borja y Mejía.

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