La llegada de nuevas empresa por el Nearshoring aún no se concreta

De acuerdo con cifras oficiales, el año pasado ingresaron 4,817 millones de dólares de nuevas inversiones, cifra que apenas representó 13% del total de la inversión extranjera directa (IED); en 2022 este flujo fue equivalente a 50%.

México se encuentra en un lugar privilegiado para las multinacionales que buscan acercar sus operaciones a sus principales mercados. Pero la esperada ola de empresas de Nearshoring aún no se ha materializado debido al aumento de los costos, el deterioro de la infraestructura y la incertidumbre política, al igual que el prometido auge económico, afirman expertos.

Mucho se ha discutido alrededor del fenómeno de relocalización de cadenas productivas. Hay quienes piensan que no hay evidencia suficiente para demostrar que México está siendo beneficiado por el Nearshoring, por lo que se reduce a una narrativa; en contraste, otros ven con mayor claridad cómo el engranaje poco a poco se está moviendo.

Se ha señalado que las nuevas inversiones como proporción de la Inversión Extranjera Directa (IED) son muy pequeñas, y que en el 2023 no presenciaron un crecimiento considerable, inclusive hay quienes señalan que retrocedieron.

A la par, existen datos que muestran de manera clara cómo el cambio estructural en el comercio entre Estados Unidos y China está siendo aprovechado por otras economías. Para darnos una idea, en Estados Unidos, la IED ascendió a 216 mil millones de dólares en el 2022; mientras que ciertas economías, principalmente asiáticas, incrementaron de manera sustancial en el 2023 las exportaciones que realizan hacia el mercado principal, tales como Corea del Sur, Taiwán y Vietnam.

De hecho, la caída de las exportaciones por parte de China hacia Estados Unidos ha sido capitalizada en dos terceras partes por países asiáticos y europeos. En ese tenor, a México aún le falta un enorme camino por recorrer, ya que solamente ha sido capaz de atraer cerca del 20%.

Aunado a ello, existe la inquietud de que México se convierta en un Hub manufacturero, cuando el verdadero potencial es desarrollar nuevos ecosistemas que involucren el desarrollo de nuevas tecnologías, porque sin ello no existe la posibilidad de modificar la estructura de la economía mexicana, aspirar a un crecimiento sostenido y mayor desarrollo.

Para materializar el potencial que ofrece el Nearshoring, deben hacerse inversiones en infraestructura, fortalecer el Estado de derecho, mejorar las condiciones de seguridad, entre otros. Facilitar y hacer más eficientes los trámites para la llegada de nuevas empresas.

Elaborar un paquete de onboarding donde los estados acompañen la llegada de la inversión de las compañías para potencializar el crecimiento de largo plazo de nuestra economía.

Para México, la mayor evidencia del Nearshoring son los anuncios de inversiones de empresas nuevas y existentes que se han ido acumulando desde el 2023.

De acuerdo con la Secretaría de Economía, representan inversiones potenciales por el orden de 95,921 millones de dólares. De acuerdo con un reporte de McKinsey Company, de todos los anuncios que se han dado a conocer en ese periodo de tiempo, 41,000 millones de dólares corresponden a anuncios de nuevas inversiones, siendo que el 50% corresponde al sector manufacturero.

El restante, serían inversiones de compañías que ya tienen presencia en México (reinversión de utilidades). Considerando los datos de este mismo reporte, el 34% de las nuevas inversiones provendrían de países asiáticos, siendo la geografía con la mayor participación, seguido por Estados Unidos, que representaría el 24% de los anuncios.

De cristalizarse todos estos anuncios, implicarían un aumento de cuatro veces de las nuevas inversiones en los siguientes tres años. Para darnos una idea más clara, los anuncios de IED en México aumentaron 2.5 veces más que los registrados en el 2022.

Las nuevas inversiones corresponden al 44% del total de anuncios de la Secretaría de Economía, mientras que el restante corresponde a empresas actualmente instaladas, también según McKinsey.

Ello debería de mover de manera importante la manera en la que se genera la IED en nuestro país. Las nuevas inversiones crecerían a un ritmo de doble dígito representando una mayor porción del total. El Nearshoring no es un fenómeno que se pueda reflejar de manera clara de la noche a la mañana. Mucho menos cuando se trata de relocalizar la IED de un país a otro.

Además, los riesgos en el panorama no son menores. La posible llegada de Donald Trump en la siguiente elección presidencial en Estados Unidos, y su agenda proteccionista no solo pueden representar freno, sino un obstáculo para invertir en nuestro país.

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